El comienzo de los trabajos  del nuevo acueducto de Vipos fue anunciado para el 2 de julio por el gobernador Osvaldo Jaldo durante una conferencia llevada a cabo el viernes pasado. El mandatario enfatizó que se trata de “la obra más grande en materia de saneamiento de la Argentina”, que demandará una inversión superior a los $178.000 millones y beneficiará a más de 235.000 habitantes del área metropolitana para fortalecer el abastecimiento de agua potable.

El acueducto, esperado desde hace varios años y que se concreta en conjunto del Gobierno tucumano con el Ministerio de Economía de la Nación, a través de la Subsecretaría de Recursos Hídricos, contará con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), préstamo del cual se hará cargo la Nación. Según se anunció, el proyecto “Optimización del Servicio de Agua Potable - Acueducto de Vipos” tendrá un plazo de ejecución de 42 meses. Incluirá una nueva captación sobre el río Vipos y un ducto de 50 kilómetros mayor al existente, que es centenario y que ha sido medianamente reparado; una planta potabilizadora, obras complementarias y cinco reservas de almacenamiento. El nuevo sistema abastecerá a las localidades de Tapia, Tafí Viejo, Cebil Redondo y noroeste de San Miguel de Tucumán. Garantizará el suministro para más de 235.000 habitantes.

Se explicó que permitirá acompañar el crecimiento futuro de esas comunidades y hay que añadir que se espera que resuelta la crisis hídrica de toda el área cercana a las yungas que ha ido urbanizándose de manera geométrica en las últimas dos décadas -sobre todo el noroeste capitalino, Yerba Buena, Cebil Redondo y Tafí Viejo- y que ha llegado a niveles críticos en los últimos tiempos, a punto tal que muchos desarrollos inmobiliarios han sido limitados o demorados por la crisis hídrica entre otras razones.

La gestión del acueducto ha incluido varias etapas, que incluyen una licitación que quedó trunca en medio del cambio de Gobierno nacional y de los nuevos criterios con respecto a las obras públicas, y otra nueva, que es la que ha resultado adjudicada y que va a llevar a cabo este proyecto a lo largo de 42 meses y en condiciones que, se espera, se den a conocer de modo amplio en la inauguración de los trabajos. El mandatario sostuvo que, pese a las dificultades presupuestarias nacionales, la obra avanzó gracias a las gestiones realizadas por el Gobierno de Tucumán y recordó que existieron pronósticos que anticipaban su cancelación.  Jaldo también vinculó esta inversión con otra obra estratégica que se encuentra en ejecución: la línea eléctrica El Bracho-Villa Quinteros. En ese sentido, afirmó que ambas intervenciones permitirán resolver dos servicios esenciales para la población y el desarrollo productivo. “Estamos haciendo las dos obras más importantes de los servicios indispensables que necesita el ser humano y también las industrias para poder radicarse: garantizar energía eléctrica y garantizar agua potable. Son obras millonarias que no se hicieron cuando se pudieron hacer y hoy las estamos concretando en un momento difícil”, añadió.

Efectivamente, hubo varias frustraciones con esta obra que, según se espera, ha de aliviar una necesidad básica como la del agua y, según se espera, impactará en el crecimiento futuro de esas zonas. Es de esperar que no haya dilaciones y que las tareas se desarrollen según los cronogramas previstos, más allá de las contingencias económicas y políticas que con demasiada frecuencia han complicado hasta los mejores planes. Las expectativas de esa amplia población están puestas en la inauguración de la obra el próximo jueves.